Spain Horses Yeguada Fernando Molina Mérida (Badajoz) Extremadura. Caballos de pura raza española

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Las necesidades nutricionales del caballo relacionadas con el desarrollo

A modo de introducción diré que no resulta fácil abordar el desarrollo de un tema tan amplio a través de un solo “artículo” a lo que se le suma encontrar el punto medio del enfoque del mismo. En ocasiones tendemos a escribir con un lenguaje excesivamente técnico con lo que este se aparta del carácter divulgativo de los contenidos. Por el contrario, si lo tratas desde el punto de vista práctico, no faltarán quienes puedan opinar que adolece de cierta rigurosidad científica.

Bajo estas dos ideas iniciales, me dispongo a dedicar un poco de tiempo y algunos conocimientos de lo que he podido aprender como ganadero, así como de mi formación académica. Nada hay más gratificante que compartir vivencias, por lo que también espero el retorno de vuestras opiniones para enriquecernos y mejorar la cría del caballo.

Como norma general, la alimentación de los caballos exclusivamente con pastos es lo más natural, pero podemos “arrastrar” algunas carencias nutricionales en vitaminas, minerales, etc., algo que intentare pormenorizar más adelante.

Aportar alguna porción de piensos granulados a la dieta complementa la alimentación y nos asegura un suministro extra de vitaminas y minerales que, según los casos, necesitarán ser suplementados. Sobre esto hablaremos con más detenimiento, pero antes quisiera analizar el término “neutracéuticos”.

Para abordarlo de forma sencilla, entenderemos a estos componentes como la combinación de nutrientes e ingredientes de formación que no incluyen sustancias dopantes, pero son algo más que unas simples vitaminas. Con este concepto se hace referencia a todos aquellos “alimentos” que han demostrado científicamente poseer efectos beneficiosos sobre la salud. Del mismo modo puede aplicarse a compuestos químicos presentes en alimentos, como algunos compuestos fitoquímicos. Este término fue acuñado en 1989 por el Dr. Stephen DeFelice pero es ahora cuando se encuentran en expansión. Las nuevas tendencias nutricionales y las necesidades de atender las exigencias de anteponer la salud como el fundamento de la alimentación humana, así como del animal, nos hacen hablar de los alimentos desde sus funciones nutritivas generales, pero sin olvidar la mejoría de la salud. Con los suplementos y las vitaminas perseguiremos un mismo fin, aumentar las defensas del animal y las capacidades de propio organismo para combatir los estados carenciales, ayudando a “curar”, conjuntamente con los medicamentos que nuestro veterinario estime oportunos.

Algo que debemos tener claro es que no debemos “saturar” administrando más componentes de los que necesite un animal, pero tampoco estar viviendo situaciones carenciales que nos lleven a un deficiente desarrollo nutricional que desemboque en la enfermedad. Un exceso de aporte con estas sustancias puede ser pernicioso para nuestros ejemplares, no vale la regla de “cuanto más mejor” y esto lo saben bien nuestros profesionales. Lo que nos debe quedar muy claro es que al intervenir en la alimentación de un caballo, debemos tener conocimiento de su dieta y para todo esto hay profesionales que nos pueden ayudar a actuar debidamente. Al administrar suplementos, minerales, nutrientes, y/o vitaminas, hay que hacerlo adecuadamente si queremos obtener las respuestas positivas deseadas.

La tendencia más recomendable es proporcionar al caballo mezclas de elementos equilibrados, ya que existen estudios que muestran que un solo producto no funciona con la misma eficacia que los productos con fórmulas en conjunto.

Lo veremos con un ejemplo: la vitamina E tiene efectos antioxidantes, pero está demostrado que funciona mucho mejor unida al selenio. Hay quien pudiera pensar que aportando más vitamina E se conseguirán efectos positivos de forma más rápida, cuando lo recomendable es suministrarla conjuntamente con selenio para alcanzar más eficacia. En este sentido, no todas las vitaminas se comportan de igual modo.

Evidentemente, todas las especies necesitan un equilibrado aporte de nutrientes tanto para desarrollar su actividad cotidiana como para mantener las funciones vitales de su organismo. Es lo que entendemos como un óptimo estado de salud, donde el contacto con la naturaleza resulta fundamental. Pero no siempre es suficiente para alcanzar los mejores niveles de crianza y más en un mundo tan “global” como “competitivo”. Este fundamento se comprende mejor con una frase que siempre me gusta decir: “un futuro campeón comienza a forjarse dese su desarrollo embrionario en el vientre de su madre y no solo una vez que ha nacido”. Una forma de ilustrar esto es recapacitar sobre que una cosa es “sobrevivir” obteniendo éxito en el parto y otra distinta la de buscar le excelencia en los ejemplare. En todas las razas existe un objetivo común al pretender criar los mejores animales y de todas ellas podemos extraer experiencias que nos pueden servir de ayuda para avanzar. Lo que no se cuestiona es que una madre que tiene una preñez y/o una lactancia con carencias nutricionales no es el mejor punto de partida para tener las mejores crías; y no hablemos si además, acarreamos alguna enfermedad durante este tiempo. Otra cosa es que el potro pueda remontar, pero lo que ha perdido difícilmente lo podremos saber. En mi caso, he podido ver cómo la misma yegua que ha tenido un potro bajo estas condiciones, al año siguiente y al otro (con el mismo semental) y sin carencias, los potros han sido mejores cada vez.

Evidentemente no es lo mismo destinar animales para el consumo de carne que criar caballos para deporte, competición, concursos o simplemente disfrutar de una afición…

Cabría preguntarnos algo: ¿Porque no plantearnos alcanzar las mejores potencialidades de nuestros animales proporcionando todo lo que necesiten? A veces la calidad de lo que criamos está íntimamente relacionado con esto y si pensamos en los costes, quizás se repercutan en el precio final de nuestros productos, así como en los méritos que puedan alcanzar. Para eso están nuestros veterinarios, nutriólogos, etc., sobre quienes depositaremos la responsabilidad de dirigir la alimentación apoyándose en la ciencia, además del magnífico valor de la tradición. Pero es bueno que los ganaderos conozcamos algunas cosas de carácter general como las que pretendo abordar. No son las mismas necesidades energéticas las de una yegua gestante con un potro de “rastra” mamándole, que las de un animal castrado en reposo. O las de un semental cubriendo y además, concursando. Bajo mi criterio, cuando un caballo tiene una dieta exclusivamente a base de forrajes, puede tener sus necesidades vitales estabilizadas, pero si le exigimos un esfuerzo adicional a lo que llamamos comúnmente “mantenimiento”, es mejor aportar algún tipo de corrector o suplemento que aporte los requerimientos mínimos de vitaminas y minerales para una dieta saludable. Hacer ejercicio es saludable pero también significa un gasto extra que debemos tener presente, por ello mismo no olvidemos los siguientes conceptos que lo resumen esquemáticamente.

DESARROLLAR LOS NUTRIENTES

Concepto de “Gasto” con déficit (a veces la ración básica no cubre el gasto extra del ejercicio).

Estado carencial igual a deterioro.

En mi opinión debemos aprender a plantearnos la necesidad de valorar la dieta que ofrecemos a nuestros caballos, en función de sus necesidades y del aporte de lo que les damos en su ración. Se trata de trabajar en equipo sin confrontar con los profesionales ni con laboratorio etc. Pues todos ellos tienen definidas sus funciones específicas para cada uno de los casos. Lógicamente, un animal enfermo debe ser tratado por un veterinario y él le administrara el oportuno tratamiento, sus medicamentos, etc. Ahora, en la alimentación, nos toca trabajar conjuntamente para conocer y manejar otros nutrientes como los suplementos, las vitaminas y los minerales sobre los que tenemos mucho que decir.

Partiendo del concepto de suplemento como “el elemento” que se proporciona para completar algo que no está entero. Al aplicarlo sobre la dieta del caballo debe hacerse analizando lo que aportamos al alimentarlo y detectar las necesidades que no quedan cubiertas. Bajo esta premisa hay quienes prometen “milagros” en su publicidad, pero el enfoque de este artículo no es este sino el de la “salud integral” y “el bienestar del animal”.

Ningún ganadero va a dejar la alimentación de sus caballos como un tema intrascendente, sino que todos nos procuramos de hacerlo de la mejor manera posible con arreglo a nuestras posibilidades y nuestros conocimientos. Pero quizás sea bueno tratar este asunto para mejorar lo que cada uno de nosotros hacemos en el día a día. En ese sentido, ha quedado claro que lo que comen los caballos tiene una relación directa con su bienestar y su salud, así como para desarrollar no solo su potencial anatómico, sino para emplearse en el ejercicio de forma eficaz. Nuestro éxito estará en aportar alimentos seleccionando adecuadamente los nutrientes para cubrir las necesidades concretas de nuestro animal evitando que aparezcan estados carenciales y/o enfermedades relacionadas con la dieta.

PROBLEMAS DE CRECIMIENTO:
Enfermedades ortopédicas en del desarrollo.

Sin ser veterinarios, por nuestra dedicación a la ganadería debemos conocer algunos aspectos generales de estas cuestiones. No las voy a tratar en profundizad por este motivo, aunque sí las voy a mencionar para aportar interés a la lectura tanto las EOD (enfermedad ortopédicas del desarrollo), como la osteocondritis. Cada una de estas enfermedades son objeto de múltiples tratados de veterinaria y medicina que no son el concepto que pretendo, pues para ello están los profesionales que trabajan para curar, solo pretendo divulgar. Intentaré analizarlas de forma genérica para darlas a conocer desde un punto de vista práctico.

Cada vez queremos caballos más precoces “nos saltamos” el ritmo biológico del crecimiento natural. No se utiliza la alimentación solo con el fin de un óptimo desarrollo, sino que hay quienes pretenden que todas las razas tengan similares pautas evolutivas para criar caballos más altos, más fuertes, más veloces, y que además maduren pronto para comenzar a entrenarlo cuanto antes; todo esto tiene sus consecuencias. Hoy podemos decir que los problemas de crecimiento son una combinación de predisposición genética, nutrición (de la madre gestante y del potro), manejo y, a veces, hasta la suerte, pues todo cambia según los casos.

Con estos factores, nuestra capacidad para reducir las EOD en los potros pasa por una dieta equilibrada y un buen manejo al prepararlos desde el destete hasta los primeros 14 meses de vida (más o menos). Es difícil aportar normas concretas. Según mis reglas, que pueden ser más que discutibles, los excesos y las carencias de algunos nutrientes tienen una enorme influencia. Lo que sí sabemos es que las EOD están relacionadas con desequilibrios nutricionales de la ración y que esto, a su vez, aumenta el riesgo de que aparezcan otros problemas. De una forma breve podemos decir que la escasez o proporciones incorrectas de calcio, fósforo o micro-minerales como el cobre, zinc o magnesio, pueden causar o empeorar las alteraciones funcionales que pueden darse durante el crecimiento. Además, hay ciertos momentos en los que la falta de algún mineral de la madre gestante se traduce en un aumento importante del riego de padecer algún tipo de EOD.

Por otro lado tenemos la sobrealimentación, que también está relacionada con las enfermedades del crecimiento en los potros. Un potro puede estar “gordo” pero deficientemente alimentado (y luego veremos algo más sobre esto, como conclusión de este artículo).

DESEQUILIBRIO DE MINERALES

Requisitos minerales para el potro destetado

Concentración de Nutrientes Requerido en la Dieta (90%DM)

Heno Prado

Alfalfa

Avena

Maíz

Cebada

Crec. Moderado

Crec. Rápido

Calcio (%)

0.62

0.70

0.35

1.25

0.08

0.05

0.05

Fósforo (%)

0.40

0.45

0.20

0.22

0.34

0.27

0.34

Zinc (ppm)

65

65

9

16

6

4

8

Cobre (ppm)

22

22

17

28

35

19

17

Personalmente, he podido observar cómo en momentos muy críticos del campo, ante sequías o un excesivo número de ejemplares, los potros que van a ser destetados han podido comerse las colas y o crines de las madres, algo que he achacado a algún tipo de carencia. Como las que se producen cuando en este estado del crecimiento solo toman heno o hierba. La mayoría de los cereales y forrajes no contienen cantidades suficientes de distintos minerales. Si un potro recién destetado come heno de prado y avena recibirá un 40% de la cantidad que necesita de calcio, un 70% de lo que necesita de fósforo y menos de un 40% de lo que necesita cobre y zinc.

Nuestro veterinario puede hacer análisis de sangre, pelo y casco para determinar esto con más exactitud.

Los caballos pueden tolerar cantidades relativamente altas de minerales, pero si reciben un exceso de calcio, fósforo, zinc, yodo, flúor o ciertos minerales pesados como plomo o cadmio, se puede desembocan en EOD. Los excesos de niveles de minerales pueden darse por sobredosificación o por contaminación ambiental. La sobredosificación del calcio (>300% del requerido) puede producir una deficiencia secundaria de fósforo, zinc o yodo, por interferir en la absorción de estos. En forma, sobrepasan el nivel apropiado de calcio si utilizamos leguminosa (alfalfa) como base principal del forraje. Por eso, es conveniente evaluar la ración que aportamos.

La contaminación ambiental también es una causa de EOD al provocar la ingestión de altos niveles de minerales potencialmente tóxicos. Puede ocurrir esto si la yeguada está cerca de alguna fabrica, industria etc., que pueda ser contaminante. Aunque también puede darse una deficiencia de cobre por un exceso de zinc por utilizar pinturas que contienen zinc o por utilizar tuberías galvanizadas.

Niveles tóxicos de minerales

Mineral

Nivel que necesita el caballo joven (ppm)

Nivel que el mineral llega a ser toxico (ppm)

Zinc

60-70

9000

Yodo

0.2-0.3

5.0

Fluoro

50

Plomo

80

Selenio

0.2-0.3

5.0

Manganeso

60-70

4000

Cobre

20-30

300-500

Cobalto

0.1

400

Hierro

125

5000

La proporción de minerales, en muchas ocasiones, es tan importante como la cantidad. Altos niveles de fósforo reducen la absorción del calcio y pueden causar la deficiencia del mismo, aunque la cantidad de este en la dieta sea la normalmente adecuada. En un caballo joven, la proporción entre calcio y fosforo debe ser menos de 1:1 aunque la idónea sea de 1,5:1. La proporción de calcio/fósforo nunca debe pasar de 2,5:1. Estamos ante temas complejos que es mejor confiar a profesionales, pero de sales y minerales contamos con una oferta muy amplia, según las circunstancias. En muchos casos tienen presentaciones a libre disposición, que los animales pueden tomar fácilmente. Algunas de ellas presentan formatos combinados con otros nutrientes y oligoelementos, que además sirven como correctores del aporte en la ración. Si hablamos de la proporción entre zinc y cobre, debe ser 3:1 a 4:1.

Existe la posibilidad de escoger otros muchos suplementos alimenticios, pero todo debe ser en su justa medida, como estamos viendo. Según el caso concreto, debemos informarnos, leer bien la composición y sobre todo, administrarlos solo con el consentimiento del veterinario y con un seguimiento de dicho consumo.

DESEQUILIBRIOS DE VITAMINAS

Las vitaminas y los minerales son los nutrientes más importantes para los caballos, pues son necesarios para el crecimiento, la reproducción y el potencial físico para afrontar la vida diaria, así como el trabajo.

-Diferentes vitaminas para caballos en crecimiento o caballos mayores.

Los requerimientos vitamínicos del caballo van cambiando en función de la edad, el peso, el estado productivo o fisiológico, el estrés o la enfermedad. Las vitaminas para los potros difieren de las que necesitará un caballo adulto o las de un caballo mayor.

Las vitaminas son compuestos orgánicos que tradicionalmente se han clasificados en dos grupos:

Hidrosolubles: que como su propio nombre indica pueden ser solubles en agua (vitamina C, vitaminas del grupo B, etc.) y liposolubles o solubles en grasas (vitaminas A, D, E y K).

En general, las vitaminas hidrosolubles son eliminadas en la orina y normalmente son poco tóxicas, ya que no son retenidas en el cuerpo, mientras que las vitaminas liposolubles pueden ser retenidas en la grasa corporal y no son rápidamente eliminadas. Esto significa para el caballo que las vitaminas hidrosolubles pueden ser eliminadas sin ninguna dificultad en caso de ingerir demasiadas. Sin embargo, hay que tener más cuidado cuando suplementamos vitaminas liposolubles a caballos.

A continuación, tenemos algunas importantes vitaminas para caballos.

Vitamina A para equinos

La vitamina A para caballos se caracteriza por tener un papel importante en la visión, pero también es crucial en la diferenciación celular, en la reproducción, embriogénesis, nacimiento del potro y crecimiento. Por otro lado, esta vitamina para equinos interviene en la respuesta inmune contra las infecciones.

Esta vitamina para caballos no se encuentra presente como tal en los alimentos, sino que se halla en forma de pro-vitamina A (betacaroteno, retinol) en forrajes para caballo, sobre todo cuando son verdes. Una vez que son ingeridos, serán transformados en vitamina A por el caballo. La deficiencia de esta vitamina en caballos causa ceguera nocturna y además, se verá afectada la respuesta inmune y la reproducción (mortalidad embrionaria).

Por otro lado, el exceso de vitamina A en caballos causa fragilidad del hueso, exfoliación de los epitelios y teratogénesis. Los requerimientos para el correcto mantenimiento de vitamina A en caballos son, según la NRC 2007: niveles de 30 UI por cada kg de peso vivo (PV), vitamina A para caballos en crecimiento 45 UI/ kg de PV: en reproducción, lactación y gestación: 60 UI/ kg de PV; vitamina A para caballos que hacen ejercicio 45 UI/ kg de PV.

Vitamina D para caballos

La vitamina D es otra de las vitaminas esenciales para el caballo. También llamada vitamina antirraquítica, interviene en la regulación del calcio y fósforo en el organismo, en su absorción intestinal y su excreción renal, así como en la movilización del calcio y fósforo del hueso.

La vitamina D para caballos se halla en plantas y animales (forma D2 y D3). La síntesis de esta vitamina por los equinos se da en su piel tras la exposición a la luz solar, por la radiación ultravioleta.

La deficiencia de vitamina D en caballos se manifiesta en deformaciones del hueso por falta de concentración de calcio y fósforo en el mismo. Por otro lado, un exceso de vitamina D en el equino genera calcificaciones de tejidos blandos. Los requerimientos de vitamina D en los caballos dependen de su exposición a la luz solar. Sin embargo, la NRC 2007 recomienda un nivel de vitamina D en equinos de 6,6 UI / kg de PV, pero en potros se incrementa en 22,2-17,4-15,9-13,7 UI/kg de PV para potros de 0-6 / 7-12 / 13-18 / 12-24 meses respectivamente.

Vitamina E para equinos

La vitamina E para caballos interviene en la respuesta inmune y el metabolismo energético de los mismos. Es conocida como “vitamina antioxidante” por su papel protector de lípidos de las membranas celulares y es también un protector muscular. Esta vitamina para equinos tiene muchas formas activas pero la forma “alfa tocoferol” es la más activa. Los pastos frescos, forrajes verdes, son una buena fuente de vitamina E para caballos, mientras que los cereales tienen mucha menor cantidad.

Las deficiencias de vitamina E en equinos causan problemas como la enfermedad del músculo blanco en potros, una enfermedad degenerativa de la espina dorsal, mieloencefalopatía degenerativa equina (EDM) o una enfermedad neuronal-motora equina (EMND). Por el contrario, no se han podido demostrar toxicidades destacables de esta vitamina en caballos.

Según la NRC 2007, las siguientes cantidades son recomendadas cuando suministramos esta vitamina al caballo: 1 UI/kg PV en mantenimiento y 2 UI/kg PV en crecimiento, reproducción, lactación y gestación. Niveles de 2; 2,25 y 2,5 U.I. por Kg PV serán necesarios para el ejercicio ligero, moderado e intenso respectivamente.

Vitamina K para caballos

Los beneficios de la vitamina K para caballos es su función antihemorrágica o de coagulación. Normalmente no se dan deficiencias de vitamina K en caballos, pero pueden darse cuando los alimentos ingeridos están enmohecidos. Esta deficiencia de vitamina K en caballos puede dar lugar a una disminución del tiempo de coagulación y hemorragia.

La mejor forma de suministrar vitamina K para caballos son los forrajes: contienen mayor cantidad de vitamina K que los cereales. Los microorganismos de ciego e intestino grueso son los que sintetizan la vitamina K para caballos. Por el momento, no han sido determinados los requerimientos de vitamina K para caballos.

Tiamina para caballos

La vitamina B1 o tiamina para caballos es necesaria para la contracción muscular interviniendo en el metabolismo de los carbohidratos utilizados en la síntesis de ATP. Podemos encontrar tiamina para caballos en cereales y en mayor cantidad en la levadura de cerveza. Las deficiencias de tiamina en caballos pueden causar anorexia, falta de apetito, ataxia, incoordinación muscular, temblores, pérdida de peso etc. No se ha podido demostrar la toxicidad de la tiamina en caballos. Los requerimientos de tiamina para caballos, según la NRC 2007, son de 0,06 mg / kg de peso vivo para el mantenimiento.

Riboflavina

La Riboflavina o B12 interviene en mecanismos de defensa antioxidante y en el metabolismo energético, en la utilización de carbohidratos, grasas y proteínas. Esta vitamina para caballos se encuentra en mayor concentración en leguminosas como la alfalfa y en menor cantidad en los cereales. Puede ser sintetizada por los microorganismos de ciego e intestino grueso.

La deficiencia de esta vitamina en caballos no ha sido demostrada, aunque sí en otras especies donde la conjuntivitis es uno de los síntomas apreciados. Los requerimientos de esta vitamina para caballos son, según la NRC 2007, de 0,04 mg / kg de peso vivo para el mantenimiento.

Niacina

La Niacina o ácido nicotínico es un componente del sistema enzimático. Esta vitamina para caballos interviene en la diferenciación celular, movilización del calcio celular y en la digestión de carbohidratos, grasas y proteínas.

Aunque esta vitamina está presente en los granos de cereales, su forma es poco disponible, pero también se encuentra en alfalfa y harina de soja con mayor disponibilidad. Los signos de deficiencia de esta vitamina en caballos no han sido demostrados, aunque sí en otras especies donde aparecen lesiones en la piel y el sistema digestivo. Los requerimientos de esta vitamina en equinos no han sido establecidos.

Biotina

La biotina actúa como co-enzima del metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas. La mayor concentración de biotina para caballos se encuentra en alfalfas. En concentraciones medias es contenida en la avena y en bajo contenido en el maíz. Puede ser sintetizada en pequeñas cantidades por los microorganismos del intestino.

Se han evidenciado problemas de cascos de caballos sometidos a deficiencias crónicas de biotina, así que tratamientos con esta vitamina para caballos son recomendables. La aparición de dermatitis severas en otras especies ha sido demostrada. No hay consideraciones sobre la toxicidad de esta vitamina en caballos. Los requerimientos de esta vitamina en equinos no han sido establecidos, aunque la suplementación para mejorar la integridad de los cascos ha sido demostrada.

Ácido fólico

El ácido fólico es importante en los tejidos de gran crecimiento y renovación celular. El consumo de forrajes verdes proporciona mejores niveles de esta vitamina en caballos, frente al consumo de henos ya procesados. Los microorganismos del intestino pueden sintetizar esta vitamina para caballos.

La aparición de anemias ha sido evidenciada en otras especies, pero la deficiencia de esta vitamina en caballos no ha sido demostrada. En la especie humana, en mujeres embarazadas su deficiencia cursa con menor peso del recién nacido, retraso del crecimiento fetal y defectos del tubo neuronal. Es una vitamina clasificada como no tóxica, pero cuando se utilizan dosis elevadas de esta vitamina inyectada para caballos pueden causar convulsiones epilépticas. Los requerimientos de esta vitamina en equinos no han sido determinados.

Vitamina C para equinos

La vitamina C es esencial para caballos. También llamada ácido ascórbico, tiene función antioxidante y protege los tejidos respiratorios. En parte, la vitamina C para el caballo puede ser sintetizada por su cuerpo a partir de la glucosa.

Los requerimientos y niveles de deficiencia y toxicidad de vitamina C en caballos no han sido determinados. Sin embargo, en procesos post operaciones, infecciosos, traumáticos, procesos obstructivos respiratorios, así como en caballos mayores de 20 años y en caballos de raid post ejercicio sus niveles séricos se encuentran en niveles inferiores a lo habitual. Por esto, puede ser interesante una suplementación con vitamina C para caballos.

EL EXCESIVO NIVEL DE ENERGÍA

Cada día los ganaderos tenemos que aplicar nuevos conocimientos que resultan de la investigación sobre la nutrición para conseguir “criar mejor” con parámetros saludables, enfocados al bienestar animal.

Nadie podría pensar, hace unos años, que el potro que recibe un nivel excesivo de energía en su dieta, esto pudiera causar un ritmo de crecimiento tan rápido y aumento en la cantidad de grasa corporal como para aumentar la proporción de riesgo a padecer enfermedades ortopédicas del desarrollo (EOD). Un estudio hecho en Kentucky demostró que la tasa de crecimiento y el tamaño del potro están relacionados con el aumento de estas indecencias anómalas (Pagan et. al.,1996).

La conclusión fue que los potros de 12 meses que padecían osteocondrosis de la babilla y corvejón nacieron grandes, crecieron rápidamente, desde los 3 meses hasta cumplir los 8 meses y en general, pesaron más que la mayoría de los demás.

La fuente de calorías también es importante para el potro ya que la hiperglucemia (aumento anormal de la cantidad de glucosa en sangre) y la hiperinsulinemia (aumento anormal de la cantidad de insulina en sangre) están implicadas en muchos casos osteocondrosis (Cla de et. al. 1984, Ralston 1995).

Según esto, los potros que experimentan un aumento exagerado de glucosa o insulina por recibir una ración alta de carbohidratos de origen cereal podrían estar predispuestos al desarrollo de osteocondrosis. Hay estudios in-vitro con condrocitos fetales y de potros donde el papel de la insulina juega un papel determinante en el cartílago de crecimiento, pudiendo promover la supervivencia del condrocito o suprimir su diferenciación y que la hiperinsulinemia pueda ser un factor que contribuya a la osteocondrosis en el equino (Henson et. al. 1997).

Hay investigaciones de Kentucky Equine Research (Pagan et. al. 2001) que relacionan le hiperinsulemia con la incidencia de EOD en potros. En un amplio estudio se evaluaron 218 potros P.I.S. de 12 meses ( 30 días ±); se realizó una prueba de respuesta glicémica en la que se proporcionó una ración igual a 1,4 kg de carbohidratos no estructurales (NSC) por kilo de peso corporal y se recogió una muestra única de sangre 120 minutos después de haber comido para determinar los minerales de glucosa e insulina. Los resultado complementarios indican que la hiperglicemia y la hiperinsulinemia como respuesta a la comida concentrada fue asociada a un aumento de EOD. También las respuestas glicémicas medidas en potros destetados fueron correlativas al índice glicémico del pienso, lo cual sugiere que la alimentación empleada puede tener un papel en el desarrollo de EOD.

Un pienso que no complementa su forraje

A veces nos encontramos con una situación en que el concentrado que recibe el potro no está equilibrado correctamente para complementar el forraje disponible. Este problema surge a menudo en España porque hay muchas yeguadas que utilizan alfalfa o veza. La mayor parte de los piensos han sido formulados con los niveles necesarios de minerales y proteína para equilibrar forrajes como heno de prado (comunes en EEUU), no alfalfa ni paja, los forrajes comunes en ciertas regiones en España.

Por ejemplo, pongamos un potro de 12 meses (315 Kg. de peso corporal que llegará a pesar 500 Kg. cuando madure suponiendo una ganancia media de peso de 0,50 Kg./ día) sin acceso a pasto y que recibe 4,72 Kg./ día de alfalfa como fuente única de forraje administrada en una cantidad que corresponde al 1,5% de su peso corporal (4,72 Kg./d). Pues bien, con este forraje, teniendo en cuenta su alto nivel de proteína y calcio sólo necesitaría el potro 2,5 Kg. de pienso al día. Si se añade un pienso típico formulado para equilibrar pasto (14% de proteína), la ración estaría desequilibrada por varias razones. El calcio excedería en un 183% los requisitos necesarios para un añaco y la proporción calcio/fósforo sería 2,9:1. Esto es problemático porque falta fósforo y zinc en la ración. El calcio puede interferir en la absorción de ambos minerales aumentando de manera importante el riesgo de padecer alguna enfermedad ortopédica debido a una deficiencia de zinc y fósforo. La solución es proporcionar un pienso formulado correctamente para complementar la alfalfa. Por ejemplo: Un pienso que tenga un nivel proteínico de 12% con 0,4 de calcio, 0,9 de fósforo y 180 ppm de zinc, sería más apropiado.

Desequilibrio por el uso incorrecto de cereales

Las razones más comunes de no proporcionar suficientes vitaminas y minerales son: la utilización de cereales o mezclas de cereales con niveles bajos de estas sustancias, la utilización de piensos que están correctamente suplementados pero en raciones inferiores a las recomendaciones del fabricante. Se pueden corregir estos errores proporcionando un equilibrador de cereales. Por ejemplo, un potro de 6 meses (200 Kg. de peso corporal que llegará a 400 Kg. cuando madure con 0,60 Kg./día ganancia media de peso) recibe 3 Kg. de un pienso de 10% en proteínas formulado para el mantenimiento de caballos adultos con 2,3 Kg. de heno de prado como forraje. Esta ración es deficiente en proteína, calcio, fósforo, zinc y cobre. Este potro será propenso a fisitis y tendrá el pelo de mala calidad y sin brillo. Se debe utilizar un pienso con un 14% a 16% de proteína para la cría o se puede sustituir cada Kg. del pienso actual con 1 Kg. de un pienso tipo equilibrado.

Como conclusión a la hora de encarrilar este pequeño artículo me propuse dar a conocer algunas cuestiones sobre relación de la nutrición de nuestros potros y las posibles enfermedades ortopédicas al desarrollo. Poco a poco, el calado de este asunto se fue haciendo más profundo y complejo, por lo que no que he querido resumir perdiendo aspectos interesantes. En este sentido, creo oportuno proponer “los sistemas de alimentación para presumir EOD”. Lógicamente esto debería ser objeto de otra publicación pues en esta sean visto las bases de una alimentación para la salud y deberíamos darle continuidad desde el punto de vista de la prevención para lo que es imprescindible el asesoramiento de nuestro veterinario.

BIBLIOGRAFÍA

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