Spain Horses Yeguada Fernando Molina Mérida (Badajoz) Extremadura. Caballos de pura raza española

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Spain Horses

La alimentación del caballo desde el punto de vista del ganadero

Proporcionar una buena nutrición a los caballos depende de múltiples factores, en todo caso, con este artículo me dispongo a plantear algunas consideraciones generales, desde el punto de vista de mi experiencia como ganadero. En este sentido, la referencia primordial será proteger la salud de nuestros ejemplares, para lo cual también resultarán imprescindibles las aportaciones técnicas de nuestro veterinario.

Fer-Játiva y Fernando Molina

Arrancando de esta idea, el principal objetivo que nos ocupa con esta publicación es contribuir a mejorar nuestros conocimientos sobre el manejo alimenticio de los caballos. Seguro que entre todos podremos poner en valor esta magnífica área de la cultura ecuestre, donde compartir experiencias es otra forma práctica de hacer pedagogía.

Quizás por esto una buena referencia la tengamos en nosotros mismos. Dos personas que conviven y comen raciones idénticas pueden experimentar efectos muy diferentes sobre sus respectivos organismos al trasformar el balance de su ingesta en función de su edad, sexo, condición corporal o su estado fisiológico ( embarazo, enfermedad, etc.). Todas estas variables también debemos tenerlas en cuenta al diseñar la alimentación de nuestros caballos. Una buena alternativa para desarrollar este principio puede ser agrupar a los ejemplares por necesidades nutricionales, con lo que disminuye la posibilidad de sobre o sub alimentación.

Fer-Marmita

Por otro lado tendremos a aquellos animales que, al ser líderes del grupo, pueden sacar provecho frente a los más pacíficos, lentos, tranquilos, débiles etc. según sea el carácter del más dominante y del estricto orden social que imponga, algunos podrán verse amenazados y perderían parte de su ración e incluso pueden ser pegados. Evidentemente esto tenemos que vigilarlo para dar soluciones como tener más piletas, comederos, cestas etc. y también repartiendo la alimentación a una distancia lo suficientemente alejada entre ellos.

Cuando suministramos los alimentamos en cantidades relativamente abultadas, debemos tener mucho cuidado con lo que les damos y cómo lo hacemos

El cómo y cuándo un caballo es alimentado puede ser tan importante o más que aquello de lo que se alimenta. Esto paralelamente engloba el número y el tiempo entre las comidas que este reciba. Tampoco hay que obsesionarse hasta llegar a ser esclavos de estos principios; son ideas a considerar que también van enfocadas a quienes se inician en las tareas de alimentar su propio caballo.

Como en todo, la experiencia es determinante por lo que escuchar y documentarse serán pasos muy importantes para actuar con buen criterio. A mi juicio lo más interesante es proponernos adquirir un conjunto de pautas adaptadas a nuestras condiciones particulares, para conseguir un ” manejo nutricional eficaz “, donde la seguridad y el bienestar sean la base de la alimentación.

En estado natural los caballos son animales que primordialmente se alimentan mediante el pastoreo ya que pueden pasar un 60 % de su tiempo comiendo, de forma que alternan 2 o 3 horas de descanso no alimenticio. Esta pauta también la irán adquiriendo los caballos domésticos que por cualquier circunstancia sean incorporados a esta situación natural de pastoreo. Algo que de producirse también debemos supervisar al principio.

Bellota

Es bien conocido que los equinos tienen un sistema digestivo “frágil “, con un estómago relativamente pequeño en proporción a su cuerpo por lo que tienen dificultades al procesar grandes cantidades de comida. Cuando suministramos los alimentamos en cantidades relativamente abultadas, debemos tener mucho cuidado con lo que les damos y cómo lo hacemos. Una norma general es ser prudentes y administrar con mesura, mejor quedarse cortos que provocar un cólico. La cantidad de alimentos que un caballo necesita varía de acuerdo a factores tan dispares como la actividad, la edad, la raza, el clima, o el sexo… pero también influyen la calidad de los alimentos e incluso las condiciones ambientales, la cuadra o el estado de su dentadura.

En el caso de las yeguadas de vientre hay que tener la capacidad de manejarlas por separado si fuera necesario. Si un potro empieza a padecer algún problema de crecimiento, hay que poder separarlo a él y a su madre para controlar su dieta. Y si una yegua es mayor y no mantiene su peso, hay que organizarse para proporcionar una ración extra, diferente a las demás madres. Porque, sin lugar a dudas, “cuanto mejor sea el manejo de las yeguas, mejores serán sus potros”.

De acuerdo a su propósito, la alimentación de los caballos puede dividirse en tres categorías: con pastos, con heno y con concentrados.

1. El pasto es la comida más natural para los caballos.

Hablamos de herbívoros muy selectivos que precisan una gran superficie para satisfacer sus necesidades nutricionales. Todos sabemos que el pastoreo de los caballos suele hacer un relativo ” daño “sobre las hierbas pues al desplazarse mucho las pisotean, aunque esto mismo tenga otras ventajas. Como norma general buscan las hierbas que más les gustan y su sistema digestivo se especializa en digerirlas con más facilidad.

Disponer de una finca con una gran superficie verde, no es sinónimo de que contenga pasto suficiente de buena calidad. Para aprovechar al máximo el prado hay tener los animales pastando en las zonas donde las plantas se encuentran en su “adolescencia” y luego permitir que el espacio pastoreado descanse hasta que estas vuelvan a crecer. Esto mismo se aplica igualmente en terrenos de menor tamaño, como en paddocks.

Fer-Gentilicia

Si observamos como maduran las plantas en los diferentes espacios de una finca, notaremos que hay lugares donde estas están más maduras. Por ejemplo en una colina, la parte de la falda orientada al sur madurará antes el pasto que en la zona que da al norte.

Resulta muy interesante diseñar el pastoreo según la línea topografía de los suelos, proponiendo divisiones de los prados según cuando se prevea que van a ir madurando las plantas y no según cuadrados imaginarios o naturales. De esta forma daremos acceso a los animales en el momento óptimo de madurez de la hierba.

Evaluaremos si estamos acertando con el trazado de los prados por la forma de las heces de los caballos y por las variaciones de su peso. Si adelgazan, hay que aumentar el espacio disponible o aportar alimentos. Si las heces son aplastadas, el pasto es demasiado fuerte y los caballos necesitarán más fibra y por tanto cambiarlos a un prado con pasto de mayor madurez. Si las heces tienen forma de bolas, el pasto es demasiado fibroso y habrá que utilizar una parte del prado con menor madurez. Todo esto siempre que sea posible.

Realmente, en muchos lugares de España, hay épocas en las que no podemos alimentar a los caballos solo con pasto como única fuente de forraje, pero si podremos intentar reducir el gasto en alimentación aprovechándolos al máximo.

Un buen manejo de los pastos nos permite mejorar la fertilidad de la tierra: El primer paso es proteger la presencia de agua en el suelo y no romper las raíces de las plantas. Las raíces guardan la humedad, bacterias y hongos imprescindibles para el bienestar del pasto. Algo muy útil, si queremos introducir semillas en la tierra, es utilizar la nueva maquinaria diseñada para no arar la tierra. La tierra arada se seca antes, perdiendo agua y nutrientes que incluso son arrastrados y hasta llevados por el viento. Cada vez que abrimos la tierra, quitamos humedad, reducimos la fertilizad, destruimos el sistema de raíces de las plantas, y la tierra tiene que desarrollar toda esa base de nuevo antes de que pueda producir pasto otra vez.

Cuando los animales pasan por la tierra, la pisotean, rompen las plantas y dejan sus heces. Esta combinación crea una materia orgánica que es un inmejorable fertilizante biológico.

El aporte de minerales en el pasto, es similar al del forraje, depende de la calidad del suelo y del contenido en minerales de este. La calidad del suelo, a su vez, dependerá directamente de cómo manejemos el pasto.

De forma muy sencilla se puede decir que los minerales vienen de las rocas, conchas de caracoles, y de la descomposición de plantas y animales en el prado. El proceso de descomposición de biomasa emite CO2 y cuando este reacciona con el agua, crea ácido carbónico que descompone las rocas y estas desprenden minerales a la tierra.  Hay ciertos minerales muy necesarios para los caballos, que no están presentes en las cantidades adecuadas, sobre todo para yeguas gestantes y los potros, como por ejemplo el cobre, manganeso y zinc. Con lo deberían ser proporcionados en la dieta por otras vías.

2. El heno.

El heno es el alimento básico de los caballos domésticos, al suministrarlo debemos asegurarnos de que las pacas estén verdes y libres de polvo y moho. El heno mohoso puede provocar cólicos y el polvoriento puede causar problemas respiratorios, tales como el asma. Una buena idea para evitarlo es agitarlo bien antes de suministrarlo y comprobar que el centro de la paca no está caliente. Como medida de precaución, también se puede remojar el heno antes de la alimentación, especialmente en animales con procesos alérgicos o respiratorios.

Existen varios tipos básicos de heno según la zona: El heno de hierba, el heno de alfalfa, la mezcla de hierba con alfalfa y el heno de cereales. El de alfalfa tiene un contenido de proteínas superior al pasto por lo que es recomendable combinar la alfalfa y el pasto, o la alfalfa y la paja. La alfalfa también está disponible en forma de cubos y pele, sin embargo la mayoría de las personas alimentan a sus caballos con heno, debido a que algunos caballos tienen tendencia a ahogarse con los cubos. En nuestra ganadería, para estar más seguros, lo servimos mojado con agua antes de que los caballos lo coman.

3. Los concentrados.

 

El heno por sí solo no puede proporcionar una nutrición suficiente para aquellos caballos que trabajan, para las yeguas preñadas o que estén amamantando, ni para los potros en crecimiento. En estos casos se necesitan concentrados para complementar el heno, aunque este debe constituir la mayor parte de la dieta, ya que una alimentación con granos en exceso puede causar problemas.

Los concentrados son los cereales, alimentos dulces y alimentos manufacturados. Existen muchas marcas de gran calidad que ofrecen diferentes presentaciones con ensacados específicos; formulados para cada etapa de la vida de un caballo, ya sean piensos para potros en desarrollo o para equinos adultos, yeguas preñadas, lactantes, caballos enfermos o de alto rendimiento. Podremos encontrar uno para cada una de nuestras necesidades. Y nuestro veterinario puede supervisar el aporte necesario para ajustar la dosis diaria según los casos.

Pautas sobre la alimentación del caballo estabulado

Un caballo bien alimentado mantiene ocupada su cabeza y su aparato digestivo. El heno tiene entre un 25 y 30 por ciento de fibra bruta y los caballos emplean buena parte de su tiempo en comérselo. Se recomienda 1.5 kilos por cada 100 kilos de peso corporal. Con esto aseguramos no solo la estabilidad de la flora intestinal sino la liberación de ácidos grasos que aportan energía adicional en la digestión.

Comer heno les ayuda a desarrollar comportamientos saludables y previene comportamientos inadecuados como tragar aire o el conocido ” tic del oso ” al esperar su ración de pienso. Además podemos prevenir la formación de úlceras sin espaciar los tiempos entre comidas más de cuatro horas. En este sentido existen redes de heno con las que los caballos comen más lentamente. Lejos de lo que piensan muchas personas, los caballos deben comenzar el día con un buen desayuno para lo cual el heno es la mejor opción. No solo por el aporte energético sino por el equilibrio que produce en el estómago para las posteriores raciones de la jornada.

Los caballos también necesitan grandes cantidades de agua potable, así como una cantidad adecuada de sal y minerales.
El agua dulce es una parte vital en la dieta de cualquier caballo y deben tener agua limpia a su alcance. Es importante tener en cuenta que no todos los caballos beben con facilidad en un bebedero automático y que para ellos debemos proveer algún sistema que les permita tener agua fresca a su disposición y más en verano, cuando sus necesidades aumentan considerablemente. Un caballo que no toma suficiente agua es más propenso al cólico. El caballo también debe disponer de sales mineralizadas a su libre elección. Pudiéndose ofrecer otros suplementos de vitaminas, minerales y hierbas etc…tras consultarlo con nuestro especialista.

¿Qué cantidad de comida necesita un caballo y cómo administrarla ?

El sentido común, la supervisión continua de la salud y las condiciones corporales de su caballo son reglas básicas para alimentarlos. Lo adecuado es hacerlo gradualmente, poco a poco y con frecuencia, mientras más se dividan las comidas al día, será mejor para su caballo. Por razones prácticas, la mayoría de las personas lo hacen 2 o 3 veces al día pero hay quien lo hace hasta en 6 veces. Para esto se suelen ayudar de dispensadores automáticos. Lo más recomendable es mantener un horario regular y permitir que el caballo tenga al menos una hora entre el trabajo y la alimentación.

“Hay que tratar a cada caballo de manera individual de acuerdo a su gusto, temperamento y metabolismo”

Las dietas de los caballos suelen incluir piensos por dos razones: son ricos en nutrientes y aportan energía. Hay muchos caballos que mantienen su condición alimentándose únicamente con heno o pasto, mientras otros caballos en entrenamiento, cría, competición, trabajo duro, concurso morfológico, etc., necesitan algún tipo de cereal o pienso en su dieta para ingerir calorías adicionales y mantener su peso .
Los cereales enteros (avena, cebada, maíz…), son muy apetitosos y además son también los tradicionalmente utilizados en la dieta del caballo, bien por separado o bien mezclados tipo muesli. Sin embargo estos cereales no son siempre eficazmente digestibles, son muy altos en almidón y no contienen la proporción de calcio y fósforo correcta ni los aminoácidos esenciales, vitaminas y minerales necesarios para apoyar la gestación de las yeguas, el crecimiento del potro ni el mantenimiento de los tejidos maduros en los caballos de deporte.

Hay que apuntar que la avena es fácilmente digestible en estado crudo pero la cebada, maíz, habas y guisantes realmente no pueden ser absorbidos si no están cocidos y/o manipulados de alguna otra forma. La mejor absorción con el maíz y la cebada se consigue si se micronizan o se hacen copos.

Así pues, casi siempre hay que añadir algún producto que haya sido formulado para satisfacer las necesidades de nutrientes según la situación del caballo.

En España, por ley, es obligatorio poner en la etiqueta del saco cual es la formulación del producto, asi como la ración recomendada del mismo. No obstante, aunque existan pautas de alimentación, hay que tratar a cada caballo de manera individual de acuerdo a su gusto, temperamento y metabolismo. Los caballos que tienden a quedarse delgados, pueden necesitar más cantidad de pienso o un pienso diferente para mantener una buena condición física. Además, hay piensos que contienen pulpa de remolacha o cáscaras de soja, llamadas súper fibras, que son sumamente digestibles y con una cantidad de energía equivalente a la avena o la cebada, pero con menos almidón. También el aceite de maíz, salvado de arroz…y otros productos con grasa, aumentan el aporte calórico de la dieta del caballo.

La pulpa de remolacha es un alimento muy interesante del que merece la pena hablar. Existen diferentes presentaciones que van desde desde los laminados al clásico pele que es el más económico. Todos ellos deben ser remojados antes de suministrarlos y cada uno tarda su tiempo para estar hidratados correctamente. Un pequeño truco es hacerlo con agua caliente que adelanta este proceso y lo mejor es preparar solo la cantidad necesaria para cada día, pues fermenta y se pone agria.

La pulpa de remolacha es otra forma de aportar fibra altamente digestible y de bajo coste (similar al de la mayoría de los henos), que ofrece muchos beneficios nutricionales. Los microbios en el intestino del caballo pueden fermentar y producir energía: el valor energético de la pulpa de remolacha es más alto que el de los granos de alfalfa y está cerca de competir con el valor de la avena. Por lo tanto, es una gran fuente de fibra para la salud intestinal y un buen aporte de energía o combustible. La fibra en la pulpa de remolacha también absorbe y retiene agua, lo que hace que, empapada, sea una forma eficiente de aumentar el consumo de agua de un caballo.

Si fuera necesario introducir algún cambio en la alimentación de nuestro caballo, hacerlo siempre lenta y paulatinamente

La pulpa de remolacha puede incorporarse a las dietas de caballos como:
– Una fuente de fibra para caballos con mala dentadura, ya que la pulpa de remolacha remojada es un buen sustituto del forraje al ser más fácil de masticar.
– Una forma de ampliar el forraje cuando hay poco heno.
– Una ayuda a la salud digestiva para caballos convalecientes.
– Una manera de ayudar a aumentar el peso del caballo por su mayor contenido de calorías.
– Un buen ingrediente para caballos sensibles al azúcar o al almidón (por ejemplo, caballos resistentes a la insulina o IR).

Depende del objetivo con el que la utilicemos, en general, se debe tener cuidado de no dar más de 2 o 3 kilos al día de pulpa de remolacha ya remojada, para que el equilibrio de nutrientes en la dieta no se vea afectado. Es conveniente introducirla en la dieta lentamente. Respecto a la paja picada es mucho más conocida y continúa utilizándose con mucha frecuencia para aportar volumen.

Fer-Gentilicia y la potrita Bellota

La verdad es que su aporte energético es mucho más bajo al compararla con cualquier otro pasto, heno o forraje. Pero es otra forma de mantener ocupado al caballo por lo que ponerla a su disposición resulta conveniente cuando no se dispone de ninguna otra fuente de fibra.
Los caballos que ganan peso fácilmente no necesitan calorías adicionales a base de piensos, pero sí requieren vitaminas y minerales que el pasto, por sí sólo, no proporciona. Para estos caballos, existen suplementos bajos en calorías que aportan únicamente los nutrientes necesarios en la dieta.

Como norma general se puede decir que la cantidad máxima de pienso o en cualquier combinado de cereales que un caballo debe recibir, no debe exceder del 1% de su peso corporal. Si con esto el caballo no mantiene el peso para su actividad diaria, debemos buscar un producto con mayor aporte energético.

La alimentación equina va cobrando más importancia para este amplio sector. Algo que constatamos en que cada vez hay más estudios científicos, cursos, jornadas, publicaciones etc… relacionados con estos temas. Y en qué a su vez existe una transferencia positiva de esta información desde las universidades, las empresas, las entidades etc.. hacia los veterinarios y hacia los profesionales en nutrición equina. Lo que a través de ellos nos enriquece tanto a los ganaderos como a la salud de nuestros caballos.

Para finalizar me quedo con una importante idea que se desprende de esta frase: “si fuera necesario introducir algún cambio en la alimentación de nuestro caballo, hacerlo siempre lenta y paulatinamente“.

 

Fernando Molina Alén
Ganadero y vicepresidente de la AECCPRE